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En la comarca del interior peninsular del noroeste de Albacete, nuestra Entidad PISTACHOS ECOLOGICOS IBERICOS fue pionera en la divulgación, fomento y cultivo de PISTACHO (Pistacia vera); cultivo agronómico perdido y desconocido desde tiempos de la presencia árabe en nuestra Península.


Desde hace varios años veníamos buscando un cultivo alternativo -REAL y sostenible AMBIENTALMENTE-(no mantenido artificialmente por subvenciones nacionales ni de la Unión Europea, ni intervenido económicamente por los gobiernos de turno, sino un producto agrario que VALIESE POR SI MISMO y con un mercado en expansión con demanda real) a las explotaciones agrarias tradicionales en secano (viñedo, almendro, ciruelo, olivo y cereal) del interior mesetario peninsular.


Ante la bajísima rentabilidad y lento, pero irreversible, deterioro de dichos cultivos, más los altos costes de producción (nuevas inversiones en regadíos, electrificación de parcelas agrícolas, excesiva mano de obra, laboreo intensivo), unido a la continua y galopante destrucción del medio natural e irreversible deterioro de la diversidad biológica (herbicidas, pesticidas, agotamiento de recursos hídricos, acumulación de nitratos y sulfatos de origen inorgánico, etc.) producidos por dichas actividades agronómicas, decidimos plantearnos una nueva actividad económica agrícola sujeta a cuatro parámetros irrenunciables e incuestionables:


1º) Debía ser un cultivo adaptado perfectamente a las condiciones edáficas y climáticas adversas del interior peninsular.


El Pistacho (Pistacia vera) se injerta previamente sobre pie de Cornicabra (Pistacia terebinthus), arbusto arborescente autóctono de la Península Ibérica. Esta característica (el injerto sobre Cornicabra) nos puso sobre la pista del Pistacho.


Pistacia terebinthus, especie forestal muy conocida por nosotros en trabajos de restauración ambiental de terrenos degradados (sellado de vertederos, restauración de canteras, corrección de taludes, etc.), se desarrolla tanto en suelos silíceos como basófilos, es decir, tanto en suelos ácidos como en terrenos calizos, ya sean de estructura permeable, como substratos margosos, yesíferos e, incluso, salitrosos.


En una palabra, es indiferente a la naturaleza mineralógica del terreno, apareciendo de manera natural en toda la Península exceptuando las altas cordilleras cantábricas y pirenaicas.


Climatológicamente habita en áreas que llegan a alcanzar los 50º centígrados, soportando largos y crudos inviernos con temperaturas de -35º centígrados y más (las frías mesetas esteparias de Asia Central –Turkmenistán-). Recientemente se ha testado en laboratorio, alcanzando los -40º centígrados.


Por último, su floración es muy tardía, desarrollándose esta durante la segunda quincena de abril.


En resumen, se trata de un cultivo total y perfectamente adaptado a los suelos y climas continentales extremos del interior mesetario peninsular.


2º) Debía ser una actividad agrícola a la que se le dedicase poco tiempo, escaso laboreo y, especialmente, casi nula mano de obra.


En cuanto al laboreo, se recomienda labrar dos veces al año si la finca ya dispone de maquinaria –tractor y aperos de labranza-, aunque sobre suelos sueltos y permeables se puede mantener la explotación sin laborear a modo de dehesa de encinas o de monte abierto de pino piñonero, tal como sucede en múltiples parcelas y haciendas de donde es oriundo el Pistacho (Mediterráneo oriental y Asia menor y central).


En referencia a otras prácticas agrícolas, no conlleva poda anual (solo poda de formación y poda de rejuvenecimiento cada cuatro-seis años), no necesita abonado ni aportes de nutrientes, no se le conoce enfermedad alguna debido a la rusticidad y frugalidad de la especie, por lo que no se aplican ni pesticidas, ni sulfatos ni herbicidas. Y, por último, recordar que se trata de un cultivo estrictamente de secano.


La recolección se puede realizar a mano –vareando el árbol al igual que el almendro- o con máquina –la misma que se utiliza para la recogida de la almendra y su pelado.


3º) Debía ser un fruto no perecedero, es decir, un fruto seco al igual que almendra, nuez o avellana, para evitar tener que recolectar y vender rápidamente el producto, ni depender de los vaivenes del mercado ni intermediarios. Una vez secado y libre de humedad puede almacenarse durante algunos años en estancias secas, ventiladas y frescas.


4º) Por último, debía ser un producto con un alto precio en origen y fuerte y creciente demanda en los mercados nacionales e internacionales.


De hecho, el gran público considera que su destino comercial es como fruto seco tostado para aperitivo, cuando la realidad es que abastece –debido a sus aceites- a la industria de pinturas y barnices, al floreciente negocio de la cosmética y a la industria alimentaria (galletas, helados, repostería, etc.).


Actualmente nuestra Finca cuenta con una joven plantación de 30 Hectáreas en cultivo, a 700 metros sobre el nivel del mar y clima continentakl mesetario sobre suelos calizo-arcillosos.


En Vivero producimos y comercializamos planta seleccionada de Cornicabra (Pistacia terebinthus) como patrón o porta-injertos ya formados para poder injertar al año siguiente en parcela definitiva.


También disponemos para su directa y definitiva plantación, de planta injertada en nuestra Finca de diversas variedades productoras tales como KERMAN, KASTEL Y LARNAKA.



                Aspecto invernal de nuestra jóven plantación ya formada.


PISTACHO (Pistacia vera) en producción.



Frutos de PISTACHO en rama.



Vista general de nuestra joven plantación.



Recolección de PISTACHO (mes de Septiembre).



Panoramica general de nuestra antigua - primera - plantación (año 2000).



Nuestro producto recien recolectado y pelado.
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